Escoger el color base para decorar la habitación de los niños no es tarea simple. Te contamos cómo influye cada tono.


Rojo: es un color muy enérgico, que da mucha vitalidad y estimula la acción. ¿Nos interesa que en un lugar donde van a dormir y descansar ese sea su estado de ánimo? Puede ser mucho.

 

Naranja: Combina los efectos del color rojo y el amarillo, es decir, de la energía y la alegría. En una tonalidad suave que estimula el apetito y la comunicación, la diversión y la alegría. Es un buen color para una sala de juegos.

 

Azul: Es el color de la calma, produce paz y sueño. En tono pastel relaja aún más.

 

Rosado: El rosado claro tiene efectos calmantes y relajantes. Promueve la calma y el afecto. Es un color que ayuda a despejar la mente de pensamientos negativos, que proporciona energía y suaviza el carácter, tendiendo hacia la dulzura, la constancia y la delicadeza.

 

Amarillo: Es un color que promueve la actividad intelectual, se usa en ambientes donde se trabajan con niños que tienen dificultades de aprendizaje o fatiga mental. Además, inspira energía y optimismo.

 

Violeta: Es el color de la meditación, la inspiración y la intuición. Estimula la parte superior del cerebro y el sistema nervioso, la creatividad, la inspiración, la estética y la habilidad artística.

 

Verde: El verde hace que todo sea fluido y relajante. Produce armonía y posee una influencia calmante sobre el sistema nervioso.

 

Celeste: Tiene un poder sedante, relajante, analgésico y regenerador.

 

Gris: Es un color sutil, que da seguridad. Iguala todas las cosas y deja a cada color sus características propias sin influir en ellas. Puede expresar aburrimiento, desanimo e indeterminación, pero es muy combinable con los otros elementos del dormitorio.

 

Blanco: purifica, y estimula. En combinación, anima a todos los colores. Expresa paz, estabilidad, calma, y armonía. El blanco tiende a estimular la actividad intelectual y favorece la imaginación. Para el Feng Shui, es un color que puede evocar frialdad. Por lo tanto, no es apropiado para el cuarto de niños muy pequeños, pero si lo combinamos con otros colores puede ser perfecto.

 

Colores naturales: como los madera, crudo o beige transmiten tranquilidad y quietud, por lo que pueden ser adecuados para niños muy activos.